domingo, 2 de octubre de 2011

M-tralla

(escrito el 15 de marzo de 2011, publicado en El zulo de la ideacas)

Me acerco, siento que me acerco. Que entiendo mejor, a mi mismo, en el buen sentido. Y al resto, a la sociedad en general, en el mal sentido. Casi todos los días, al menos durante un ratito, alcanzo ese estado. Me levanto más o menos animado. Cuando salgo de casa, salgo hecho incluso una fiera, me siento guapo, joven, potente, contento, en definitiva, imparable. Y ahí esta la realidad, la responsabilidad, el deber, la moral, las caras de todas las personas a las que miro y me transmiten eso. Y lo veo en mi mismo en muchos comportamientos de los que me despego cada vez que recuerdo, cuando recuerdo, y recuerdo cada vez más, como digo, casi todos los días. Y no leo libros donde me digan lo que tengo que hacer. Y no escribo lo que pienso, porque apenas soy capaz de verbalizarlo, aun así, lucho por ello, pero, sin ningún tipo de sistematización, sin prisa por llegar, ni entender, no creo que esto tenga final. No creo que nunca me sienta pleno, me parece bárbaro, maleducado querer sentirse completado. Siento que me acerco, y luego me da asco y me alejo. Otras veces me quedo simplemente contemplando embobado.
Mil personas podrán decirme que soy triste, patético, que no tengo sueños, que no creo en nada, que no tengo esperanza, que me puede la desidia, que las cosas que pienso no llevan a ningún lado. No tengo interés en la sociedad perfecta, ni en los trabajadores, y los sindicatos, aborrezco el trabajo. Aborrezco el concepto de trabajo. Me gusta sudar, intentarlo de nuevo, y si me canso dejarlo, relajarme, hacerlo cuando mi cuerpo pueda y me lo pida. La sistematización en la manera de transmitir el saber es jodidamente decadente, todos lo sabemos, lo obviamos, nos engañamos a nosotros mismos, y consideramos que vivir en la mentira es la única manera posible de vivir. Yo ni siquiera soy filosofo. Puedes leer filosofía, y puedes no enterarte de nada. Puedes vivir, observar, tener prejuicios, tener miedo, caer, desesperar. Y puedes coger de nuevo un libro de filosofía con actitud cínica y desconfiada. Y solo llegarás a la conclusión de que eso nunca debería ser escrito. Los filosofos no hablan de la verdad que viven, escriben mogollón de libros con mogollón de palabras, y solo lo entenderás si lo sientes. Nietszche lo sabía, y no debió escribirlo, el mismo sabía que no lo entendería cualquiera, y yo no lo leo, porque lo entiendo... y eso me lía la cabeza, porque no tengo que entenderlo, tengo que sentirlo, y puedes sentir cuando vives, pero no cuando te devanas los sesos por tratar de entender lo que este tipo te cuenta. Es un grandisimo hijo de puta, bastó que dijera que no le leyeras, para que todo dios quisiera leerlo, y nadie lo entendía, durante un siglo nadie lo ha entendido. Yo lo entiendo, y no lo he leido. Es de locos!!! Y esa es la tesitura en la que nos hayamos, nadie hace lo que quiere, todos asumen que su tiempo no les corresponde, que tienen que formarse, caminar hacia un fin, cada vez más tedioso, cenagoso... el río por el que descienden termina en un pantano intrincado y sin salida. Están perdidos y se hacen viejos y pierden la oportunidad y las fuerzas para tomar posesión de sus vidas, no somos capaces de hacer lo que deseamos. Y si lo que deseas es ser dueño de una empresa, es que no sabes lo que la vida puede ofrecerte. Es que no te quieres, no amas tu vida, no la VIDA, como si fuera una zorra cósmica que nos pare, no, la vida propia, la única que nos pertenece.
No creo que las cosas vayan a cambiar, así lo dice la historia, no sé lo que es natural y lo que no, no puedo escribirlo, no puedo dar claves, solo puedo sentirlas, apenas puedo comunicarlas. ¿Es el ser humano superior al resto de lo animales por su comunicación, por su lenguaje, su teleencéfalo altamente desarrollado y su pulgar oponible?
Esta claro que estas cosas nos han servido para construir todo lo que tenemos, pero apenas sabemos para qué tenemos lo que tenemos, no sabemos porque hacemos las cosas que hacemos, y por supuesto, no queremos preguntarnoslo, nos aterra. Comunicarnos y razonar, pensar, nos ha servido, para que sea de mala educación sacarte un moco que te molesta en la nariz, también para separar los baños de los hombres y de las hembras, para que nos den asco los pedos, la mierda, para que no veamos lo que no queremos ver. La comunicanción solo nos ha servido para odiarnos, tenernos más miedo aun los unos a los otros, porque tu palabras se me clavan, ocupan mi mente y no dejan espacio a reflexiones propias, no puedo pensar con la televisión puesta. Perdonadme si intento utilizar el lenguaje con un tono subversivo, perdonadme por no usarlo para transmitir conocimiento, perdonadme por no querer fomentar vuestra emancipación, perdonadme por no creer en vosotros, por no tener esperanza en nada.
Solo tengo que decir que ya hemos ganado, que no os preocupéis, que cuando os sintáis agobiados, saturados, vengáis a mi, y como idiotas que sois os volveréis a ir, eso es lo que os merecéis. Dejad de leer esto, sea quien sea quien lo lea. Y la última sentencia: Dios le da a cada uno lo que se merece. Tú eres el dios, y todo el día te estas flagelando. Yo soy un miserable anfibio que no consigue desprenderse de todos los recuerdos, que no consigue olvidar, y solo eso es lo que quisiera. Dios le da a cada uno lo que se merece. Así que, has de saber que si lo quieres lo tienes, si no lo haces tú no lo hará nadie pero, no sirve de nada plantearse ir a la luna, ser un virtuoso, tocar el cielo, dios eres tú, y con tu teleencéfalo altamente desarrollado y tu pulgar oponible pueblas más que nadie este planeta. Deja de dudar sobre tu propia esencia, vive, acumula experiencias. Siente el calor del ambiente. Déjate llevar, no tengas miedo, baila conmigo, olvida, sonríeme. Ya hemos ganado, hemos dejado de desear, no queremos instruirnos, vente conmigo amada mía humanidad, quierete, aunque sea un poco. Tómatelo con calma, cada día que piensas vuelves al punto anterior, no avanzas, te quedan un millón de días, desperdicialos, no pienses. Acercate a ti mismo, a tu propia visión del mundo.
Me muero, me ahogo, me siento solo, no tengo esperanza de que me entiendas, te resultará esto quizá hasta asqueroso, siento que me repudias, tengo miedo, no soy capaz de separarme. No veo la luz al final del túnel, creo que no hay luz, hay instantes, chispazos, pero nunca veremos todo arder, esto es un planeta, no es una estrella, no es el sol, no es dios. Esto es mucho mejor, aquí se está calentito, tu piel y la mía son suaves, y la del perro y el ratón y el gato, y el ciervo y el toro. La tortuga es más viscosa, como la rana. Todos estamos profundamente, apasionadamente contentos de vivir, tenemos un padre y una madre envidiables, cuanto más solo me siento, más necesidad tengo de conectar con estás percepciones últimas, ampliadas hasta la deformación. Convertir en obsoleto todo lo anterior. Intento sintetizar, te digo que lo intento aunque no me creas, no quiero que me creas, me da lo mismo. Yo tampoco te creo a ti, pero no te vayas de mi lado, miénteme, dime que nos volveremos a ver, así, nunca más pensaré en ti. Tengo la cabeza tranquila, los músculos relajados, no tengo prisa, ni sitio al que ir, ya no me queda casi nada que aprender, lo poco que sé, lo he aprendido solo, nadie me lo ha dicho claramente, he atado algunos cabos... lo que queda por aprender son menudencias, cosas que no son tan imprescindibles. Puedo confundirme, conseguir el efecto contrario al que pretendía, pero eso ya lo sabía, no me preocupa, es una tontería. Soy sensible, eso es lo único que sé, y las imágenes, y las frases se graban en mi, todos violamos la intimidad secreta de los demás, vivimos muy cerca unos de otros, no nos vemos con perspectiva, no podemos querernos de verdad, como se quiere en la lejanía temporal, en las ganas de volver a ver, en el anhelo insaciable. Quiero estar triste y sollozar para poder reírme si parar. Que estés a mi lado y que te vayas, y que venga otra, y otro, y que nadie quiera nada. Quiero vivir como si ya me hubiese muerto, como si no pudiera morirme, morir es imposible, eso es lo que me digo. No entiendo, pero sé que no hay otra manera, que solo así es como puedo sentirlo.
Un besazo para mis calabazos.

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